Mis recetas

Merluza curry, coco, lima

Ingredientes para 4 personas:

  • 4 filetes de merluza de 180 g cada una
  • 4 langostinos (facultativo)
  • 1 lata de leche de coco
  • 1 pizca de curry, 1 lima (o limón)
  • 1 pimiento rojo, 1 cebolla o/y puerro
  • 2 dientes de ajo, sal, pimienta
  • 2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación

  1. Calentar agua en una olla específica para cocción al vapor.
  2. Poner los filetes de merluza en la parte superior, salpimentar y dejar el agua hervir durante 10 minutos a fuego mediano (y los langostinos si hay)
  3. Mientras tanto, calentar el aceite de oliva, picar muy fino la cebolla y/o el puerro y pocharlos en una sartén
  4. Añadir el pimiento rojo troceado, echar el curry, la cascara de lima (o limón), salpimentar y rehogar durante 2 minutos a fuego mediano
  5. Añadir la leche de coco, remover y echar el zumo de lima (o limón)
  6. Dejar la salsa cocer unos minutos y reducir para ser cremosa
  7. Presentar los filetes de merluza en los platos y cubrir los con la salsa.
  8. Si habéis añadido los langostinos, lo podéis añadir a la preparación

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Pan casero

En el periodo de confinamiento que vivimos saber hacer el pan puede ser de gran ayuda, sobre todo para las personas que viven lejos de las tiendas o en el medio del campo.

Sinceramente, si el pan es un alimento que merece nuestro respeto por su historia y su simbólica, es la cosa la más sencilla que se puede hacer. El secreto reside en respetar los pasos y el tiempo de pausa, y listo.

Ingredientes:

  • 500 de harina de trigo (o de otro cereal según gusto, eso va hasta el infinito de mezclas y sabores
  • 500 g de agua sin cloro
  • 25g de levadura fresca
  • 10 g de sal

Preparación:

En un bol poner la harina y la sal y mezclarlas bien.

En un cuenco pequeño mezclar la levadura fresca con un poco de agua tibia. Remover cuidadosamente para obtener una masa media liquida que se echa en el medio de la harina. Añadir el agua poco a poco y mezclar con una espátula, hasta usar todo el agua.

La masa obtenida es elástica y pega bastante. Se pone en la encimera donde previamente se reparte harina y se trabaja unos minutos (no mucho)

Una vez obtenido la consistencia ideal, seca, suave y elástica, poner la masa de nuevo en el bol, tapar con un paño limpio y dejar la levadura hacer su efecto como minimo 5 horas. Una vez la masa levantada, romperla y trabajarla de nuevo unos minutos y dejarla otra vez reposar e hincharse durante toda la noche.

Por la mañana siguiente, calentar una olla de hierro fundido en el horno a 240º. vacía. Cuando la olla está super caliente, poner un papel vegetal en el fondo y echar la masa de pan.

Dejar cocer en el horno a 210º durante 45 minutos. 10 minutos antes de terminar, salpicar la crosta de pan con agua fresca y dejar terminar la cocción sin tapa para que el pan tome color y la crosta sea muy crujiente.

Sacar el pan de la olla y reservarlo en una rejilla para evitar que su propio vapor lo ablande.

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Ensalada de col, zanahoria y frutos secos

Esta receta es la típica alianza de alimentos probióticos destinados a favorecer el funcionamiento de todo nuestro sistema digestivo y reenforzar nuestras defensas inmunitarias, tan importantes para luchar contra los ataques virales.

Ingredientes

  • 1/4 de col blanca (repollo)
  • 2 zanahorias gordas
  • 1 manzana verde ácida tipo grani smith
  • 1 puñado de pistachos
  • 1 puñado de anacardos naturales
  • 1 puñado de nueces de macadamia
  • 1 puñado de uvas pasas
  • 2 cucharadas soperas de yogur griego
  • 1 cucharada de vinagre de vino
  • sal y pimienta
  • semillas de chía, girasol o lo que os apetezca

Preparación

Lavar las verduras en agua con bicarbonato y dejarlas dentro durante 5 minutos, para eliminar todo tipo de bacterias.

Rallar la col y las zanahorias con un rallador de verduras, mezclarlas y ponerlas en un bol o un plato hondo. Añadir la manzana pelada y cortada en trozos.

Preparar la salsa: mezclar el yogur con el vinagre, sal y pimienta para obtener una salsa suave y echarla a los ingredientes precedentes, mezclar cuidadosamente.

Añadir los frutos secos, mezclar de nuevo y terminar salpicando la ensalada con las semillas que tenga.

Comer rápido y fresquito para que los ingredientes no pierdan sus propiedades anti-oxidantes y sus vitaminas.

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Carrilladas con cidra y miel

La cidra está en la lista de los probióticos importantes, como todos los alimentos o bebidas fermentadas.

Hoy la usaremos para una receta sencilla, sabrosa y saludable.

Ingredientes para 4 personas:

  • 4 carrilladas de cerdo
  • 1 botella de cidra brut
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cebolla, 2 dientes de ajo, tomillo, 1 hoja de laurel
  • 4 zanahorias
  • La parte verde de un puerro
  • Sal y pimienta
  • 1 vaso de agua

Pasos:

La víspera, poner las carrilladas en adobo de cidra. Para esta receta, la olla a presión es lo más recomendado, para reducir así el tiempo de cocción y por consecuencia el gasto de energía.

Calentar un chorrito de aceite y un cucharada de mantequilla y echar las carrilladas para que tomen color de todos los lados. Añadir la cebolla y el verde de puerro cortados fino. Rehogar y dejar pochar unos minutos, salpimentar. Añadir las zanahorias cortadas en rodajas, la miel y mezclar todo.

Añadir la cidra, el tomillo, los dientes de ajo, el laurel y el agua.

Cerrar la olla a presión y dejar cocer 40 minutos a fuego lento.

Sacar las carrilladas y servirlas bien calientes.

Consejo: se pueden añadir unas verduras más, como nabo, calabaza, judías verdes o patatas.

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Lebrija… ¡mucho más que pan y vino!

Lebrija: un descubrimiento cultural y gastronómico

Si la ciudad de Lebrija es rica en patrimonio cultural inmaterial y monumental, tuvimos la suerte el fin de semana pasado de disfrutar también de mano de Domi Velez, panadero muy conocido de la ciudad y de Eva Cepero Flamencakitchen de descubrir el lado gastronómico de este municipio de la provincia de Sevilla, situado a unos kilómetros del Atlántico, en medio de las marismas.

Eramos unos 40 profesionales de los sectores de la gastronomía, del turismo y de la prensa, todos invitados por la municipalidad en concertación con la diputación de Sevilla.

Nos recibió el Alcalde del municipio Pepe Barroso, en la casa de la juventud que recela unos vestigios impresionantes, tesoros de la “Lebrija ciudad romana”.

Allí nos esperaba un desayuno romano en toda regla, con una selección de panes más ricos y tradicionales unos que otros de mano de Domi del Horno de Velez, panadería famosa como pocas.

Las marismas, señal de identidad de la ciudad

Nos explicaron las peculiaridades de la gastronomía local directamente liada a los cultivos extendidos en las marismas que llegan hasta las orillas de río Guadalquivir.

Los campos de cereales, trigo, avena, girasol se extienden hasta el horizonte en zonas que fueron anteriormente plantadas de olivos, cuales fueron arrancados en los años 70. Los cultivos de verduras en modo convencional y al aire libre son también una parte importante de los recursos agrícolas de la ciudad: pimientos, tomates, calabacines, pepinos, etc.  

La viña es por supuesto un elemento emblemático más de la zona, sin perder de vista que estamos a unos kilómetros de los viñedos de San Lucar de Barrameda.

Producción de vino blanco, fino, amontillado, oloroso hacen así el cotidiano de las bodegas de Lebrija y tuvimos la suerte de ser invitados a probarlos tanto en las bodegas Gonzales Palacios que en Bodegas halcón.

Domi, del horno de Velez, puso todo su talento a nuestro servicio para enseñarnos como se hace un buen pan a base de masa madre. Nos explico las implicaciones de la fermentación de los diferentes cereales y los posibles efectos en el cuerpo de los diferentes procesos de preparación de pan, la digestión y la asimilación etc.

Tuvimos la suerte de degustar un fantástico ajo lebrijano realizado delante nosotros en Bodegas Gonzales Palacios y, el día siguiente de una puchera lebrijana después de una cata de aceite de oliva magistral realizada por Manolo del Centro cultural del Olivo de Basilippo. 

Una visita a la alfarería tradicional bien conocida de Lebrija completaba perfectamente el descubrimiento de la parte artesanal de la ciudad, llena de grandes profesionales que nos abrieron sus puertas sin restricciones.

La visita cultural del patrimonio monumental ha sido relatada en otra página web mía e ilustrada con muchas fotos, aun que los tesoros de Lebrija se merecen, logicamente, más tiempo de lo que pudimos dedicarle.

Lebrija es un destino por si mismo y el hotel Barrio Nuevo el sitio perfecto para descansar en habitaciones preciosas y confortables a precio muy asequibles.

Un descubrimiento, una gran ciudad en cuanto a la calidad de su gente, un pueblo para comérselo, y un destino cultural preparando para el 2022 el quinto centenario del nacimiento de Elio Antonio de Nebrija.

Le seguiremos la pista sin la menor duda…

 

“Gigantes” en salsa de tomate, como en Grecia

En Grecia hace mucha calor en verano, quizás más que en España, dependiendo de las regiones.

Los griegos consumen legumbres y no dejan de hacerlo en verano, ya que hay que seguir trabajando y se necesita energía, más todavía que en invierno.

Una de las recetas que me encantan allí es “los gigantes en salsa de tomate y albahaca fría”.

Son nada más ni menos que unas alubias garrafon como los tenemos aquí y se comen en frío con esta salsa rica. Una propuesta muy sana y sencilla para luchar contra los calores que nos anuncian para estos días de finales de junio…

Ingredientes para 4 personas:

  • medio kilo de alubias garrafon
  • 1 kg de tomates frescos o una lata de tomate triturado si no tienes tiempo de hacer la salsa casera
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1 cebolla grande
  • 5 dientes de ajo, laurel, tomillo, sal, pimienta blanca, albahaca

Preparación:

Dejar los garrafones en remojo una noche en agua.

Una vez rehidratados, escurrirlos y cocerlos en agua como lo hace para cualquier guiso, con cebolla, pimienta, ajo, laurel y tomillo.

Mientras se cuecen, preparar la salsa de tomate fresca: rehogar la cebolla, echarle los tomates partidos, añadir ajo, laurel, tomillo, sal, pimienta y el vino blanco. Dejar cocer 1 hora a fuego lento.

Triturar la salsa, muy fina y dejarla enfriar. Picar muy fina la albahaca e incorporarla a la salsa fría (la albahaca pierde su sabor cuando se cuece)

Añadir un buen chorro de aceite de oliva extra virgen.

Escurrir las alubias garrafon y dejarlos enfriar antes de echarlos en la salsa.

Servir muy frío para acompañar una carne mechada, algún que otro pastel de carne o fiambre.

 

 

 

Huevos de Pascua pintados

El huevo es lo más simbólico de la tradición de Pascua en los países de confesión cristiana ortodoxa, principalmente en la zona de los Balcanes: Grecia, Chipre, Rumania, Albania y en los países del Norte Este de Europa: Rusia, Ucrania, Bielorrusia, etc.

Los huevos se cuecen en agua (huevos duros) y se pintan de diferentes colores, pero el rojo es el color que domina. Si los ortodoxos tuvieran que escoger un solo color sería el rojo.

Tradicionalmente, para los ortodoxos, la decoración de los huevos de Pascua empieza el jueves santo. El primer huevo pintado, en rojo vivo, tiene que haber sido puesto el día jueves santo. Los siguientes pueden llevar variaciones de colores y de adornos pero siempre con colores vivos y alegres, en signo de renacimiento.

Los huevos se reparten antes de la comida del domingo de Pascua y los comensales los tienen que chocar entre ellos, invocando la resurrección del Señor.

En Rumania, por ejemplo, cuando se chocan uno de los comensales dice ” Cristo ha resucitado ! y el otro comensal con quién ha chocado el huevo le contesta ” Si, es verdad Cristo ha resucitado” Una vez hecho eso, se pelan los huevos y se comen.

Ahora los huevos duros se tiñen con colorante artificial, pero en las familias que respetan más a las tradiciones se usa material natural como las pieles de cebollas o hierbas o otros alimentos que colorean las cascaras sin ser nocivas:

  • Rojo : remolacha, flor de amapola
  • Amarillo : azafrán, piel de cebolla
  • Lila: flores de violeta, col lombarda
  • Verde: espinacas, perejil
  • Naranja: pimentón

En Francia, Alemania, Bélgica (países de mayoría católica) los huevos desaparecen de las comidas de todo el periodo de Cuaresma y reaparecen el domingo de resurrección, tirados en los jardines por la campanas de las iglesias de Roma que vuelven a tocar después de 3 días de silencio. Los niños van así en los jardines, parques, bosques a recuperar huevos de chocolate que los padres esconden tempranito en los lugares menos esperado.

El chocolate apareció en las preparaciones de semana santa en Alemania a finales del siglo 18 y en este país el conejo de Pascua se une al huevo.

Son tradiciones populares muy arraigadas todavía.